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¿Cuántas frigorías necesito? Guía rápida por metros cuadrados

Última actualización: 2026-07-18

¿Cuántas frigorías necesito? Guía rápida por metros cuadrados: la regla de ~100 frig/m², conversión de BTU y kW, y cómo ajustar por sol, techo y orientación.

Antes de comprar un aire acondicionado, la pregunta clave no es la marca: es cuánta potencia necesita tu habitación. Si te quedas corto, el aparato funciona sin parar y nunca enfría del todo; si te pasas, arranca y para constantemente y tiras el dinero. Acertar con las frigorías es lo que separa un verano cómodo de una compra frustrante.

Aquí tienes una guía rápida y honesta: qué son las frigorías (y cómo se relacionan con los BTU y los kW que ves en las fichas), la regla orientativa por metros cuadrados, cómo ajustarla a tu caso real y qué modelos encajan con cada tamaño. Ojo: todos los números de esta guía son reglas orientativas, no promesas exactas.

Frigorías, BTU y kW: qué es cada cosa

Las tres unidades miden lo mismo —la capacidad de enfriar del aparato— pero en escalas distintas, y por eso confunden. La frigoría es la unidad de frío que se usa de forma tradicional en España; el BTU es la unidad anglosajona que aparece en casi todas las fichas; y el kW (kilovatio de capacidad frigorífica, no de consumo) es la unidad técnica.

  • 1 kW equivale a unas 860 frigorías/hora (aproximadamente).
  • 1.000 BTU equivalen a unas 252 frigorías (aproximadamente).

Con eso, un aparato de 12.000 BTU tiene alrededor de 3.000 frigorías, que es más o menos lo que da un equipo de 3,5 kW. No hace falta que memorices las cifras: la idea es que cuando una ficha diga «12.000 BTU / 3,5 kW» sepas leerlo como «unas 3.000 frigorías». Trata todas estas conversiones como aproximaciones para orientarte, no como valores al milímetro.

La regla orientativa: ~100 frigorías por m²

El punto de partida clásico es sencillo: unas 100 frigorías por metro cuadrado. Para una habitación de 20 m² eso son unas 2.000 frigorías (algo menos de 9.000 BTU). Es un cálculo de servilleta, útil para no perderte, pero solo el principio: la misma superficie puede pedir bastante más o menos según cómo sea la estancia.

Sube la estimación si tu habitación reúne factores de calor:

  • Mucho sol: orientación sur u oeste, ventanas grandes o sin persiana efectiva.
  • Techos altos: por encima de 2,5 m hay más volumen de aire que enfriar del que sugieren los metros cuadrados.
  • Mal aislamiento o ático: un piso bajo cubierta o con paredes que acumulan calor necesita más potencia.
  • Fuentes de calor: cocina, muchos aparatos electrónicos o varias personas en la sala.

Y puedes bajarla un poco si la habitación es interior, a la sombra, orientada al norte y bien aislada. Ante la duda, redondea hacia arriba con moderación: un pequeño margen ayuda en los días de ola de calor, pero pasarse mucho tiene su propio problema, como verás más abajo.

Tabla rápida por metros cuadrados

Como referencia orientativa, partiendo de la regla de ~100 frig/m² y sin factores extremos de sol o aislamiento:

  • ~10 m²: unas 1.000 frigorías, alrededor de 5.000–6.000 BTU.
  • ~15 m²: unas 1.500 frigorías, alrededor de 7.000 BTU.
  • ~20 m²: unas 2.000 frigorías, alrededor de 9.000 BTU.
  • ~25 m²: unas 2.500 frigorías, alrededor de 10.000–12.000 BTU.
  • ~30 m²: unas 3.000 frigorías, alrededor de 12.000 BTU.

Si tu habitación tiene mucho sol, techos altos o está bajo cubierta, sube un escalón en la tabla. Recuerda que son cifras de partida para orientarte, no una receta cerrada: dos salones de 25 m² pueden pedir aparatos distintos según la orientación y el aislamiento.

Por qué quedarse corto (o pasarse) es un problema

Elegir la potencia no va solo de «cuanto más, mejor». Los dos extremos fallan, cada uno a su manera.

Quedarse corto: el aparato no alcanza nunca la temperatura que le pides, así que funciona a tope de forma continua. Resultado: no enfría bien la estancia, gasta más luz de la que debería y el compresor sufre por no descansar. Es el error más común cuando se compra «el más barato que había».

Pasarse mucho: un equipo demasiado grande enfría el aire enseguida, se apaga, y vuelve a arrancar a los pocos minutos (lo que se llama ciclado corto). Esos arranques constantes gastan, desgastan y, además, no deshumidifican bien: como no funciona el tiempo suficiente para secar el aire, la habitación puede quedar fría pero con sensación húmeda y desagradable. Sin contar que pagas de más por potencia que no aprovechas.

El objetivo es un aparato que funcione la mayor parte del tiempo en régimen cómodo, con arranques y paradas espaciados. Por eso conviene dimensionar con cabeza en lugar de por impulso: es uno de los errores más caros al comprar un portátil.

Qué modelo encaja con tu tamaño

Trasladado a los aparatos que seguimos, y siempre como orientación (ajusta por sol, techo y aislamiento):

  • Habitaciones pequeñas, ~12–15 m²: modelos de 7.000 BTU como el Cecotec ForceClima 7150 (unas 1.800 frigorías).
  • Dormitorios medianos, ~15–18 m²: 8.000 BTU, como el Midea PortaSplit Cool 8.000 (unas 2.000 frigorías, solo frío).
  • Salas de ~18–20 m²: 9.000 BTU, como el Cecotec ForceClima 9150 (unas 2.270 frigorías).
  • Salones de ~22–25 m²: 10.700 BTU, como el De’Longhi Pinguino EX105 (unas 2.700 frigorías).
  • Estancias grandes o muy soleadas, ~25–30 m²: 12.000 BTU, como el Midea PortaSplit 12.000 o el Cecotec ForceClima 12800, ambos con bomba de calor (unas 3.000 frigorías).

Si dudas entre el PortaSplit de 12.000 y el Cool de 8.000 para tu estancia, tenemos una comparativa de los dos modelos. Y si buscas máquina sin obra, aquí están las tres opciones sin instalación.

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Preguntas frecuentes

¿Cuántas frigorías necesito para una habitación de 20 m²?

Como orientación, unas 2.000 frigorías (cerca de 9.000 BTU), partiendo de la regla de ~100 frig/m². Sube la estimación si la habitación tiene mucho sol, techos altos o está bajo cubierta. Es una guía de partida, no una cifra exacta.

¿Cuántas frigorías tiene un aparato de 12.000 BTU?

Alrededor de 3.000 frigorías, tomando la equivalencia aproximada de unas 252 frigorías por cada 1.000 BTU. Es más o menos la capacidad de un equipo de 3,5 kW. Trátalo como una conversión orientativa.

¿Cómo paso de BTU a frigorías?

La regla práctica es que 1.000 BTU equivalen a unas 252 frigorías (aproximadamente). Así, 9.000 BTU son unas 2.270 frigorías y 7.000 BTU son unas 1.760. Son conversiones para orientarte, no valores exactos.

¿Es mejor pasarse de potencia por si acaso?

No conviene pasarse mucho. Un equipo demasiado grande enfría de golpe, se apaga y arranca sin parar (ciclado corto): gasta, se desgasta y deshumidifica mal, dejando sensación húmeda. Es mejor dimensionar ajustado con un margen pequeño.

¿Los metros cuadrados son suficientes para decidir?

Son el punto de partida, pero no lo único. La orientación (sol de tarde), la altura del techo, el aislamiento, el piso (ático) y las fuentes de calor cambian la potencia necesaria. Dos salas del mismo tamaño pueden pedir aparatos distintos.

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